Sunday, December 8, 2019

Segundo Domingo de Adviento A

Juan era Hijo de Zacarías e Isabel, descendiente de sacerdotes; como tal pudo haber concentrado su vida y su predicación en la comodidad de la zona urbana de Jerusalén y de su templo. Sin embargo, asume la austeridad propia de algunos de los profetas del Antiguo Testamento, viviendo y vistiendo modestamente, al estilo del profeta Elías. Su lugar de predicación: las zonas desérticas cercanas a Jerusalén. El tema : la Conversión - un cambio de vida.
El desierto es lugar privilegiado para el encuentro con uno mismo, y a la vez con Dios. Ubicando a Juan en el desierto san Mateo relaciona la predicación de Juan con la profecía de Isaías: "Una voz grita en el desierto: preparen el camino del Señor, allanen sus senderos". En el Bautista, tambien nos expresa el cumplimiento de la llegada del esperado precursor del Mesías; de hecho sus vestiduras son similares a las descritas en el segundo libro de Los Reyes, como propias del profeta Elías, quien ya había sido señalado como el esperado precursor.
Muchos se acercaron a Juan, unos le creyeron e iban a confesar sus pecados y a bautizarse; otros iban por curiosidad, lo cierto es que su fama se extendió entre muchas personas que esperaban el liberador del pueblo judío. Su mensaje era de arrepentimiento; ante la inminente llegada del Señor: “hay que preparar el camino, convertirse y dar frutos de conversión. No obstante, él aclaraba que detrás de él venía el que podía más que él y que bautizaría con fuego y Espíritu Santo: se refería al Mesías esperado”.
En Adviento recordamos el tiempo anterior a la primera venida de Jesús hace más de dos mil años; también aguardamos su próxima venida que habrá de ser al final de los tiempos. Mientras tanto Jesús se sigue haciendo presente en los sacramentos y en el prójimo que se acerca. Este es un tiempo propicio para revisar nuestro interior y preparar nuestro corazón para recibir a Jesús con espíritu limpio y alegre, abandonando situaciones de pecado. Muchas actitudes son adecuadas para ser valoradas y procuradas en estos días: la reconciliación, el perdón, la caridad y el compartir.
Ya hemos sido liberados de la esclavitud con la salvación recibida mediante el sacrificio de Cristo; ahora esperamos su gloriosa manifestación en que seremos llevados por él al encuentro amoroso con el Padre. Mientras llega ese encuentro oremos confiadamente:¡Ven Señor, no tardes; ven que te esperamos; ven pronto, Jesús!

Obispo Rubén Gonzalez Ponce Puerto Rico

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