EVANGELIO DEL DÍA: 2 de Julio de 2019
13ª Semana Tiempo Ordinario
Gn 19,15-29/Mt 8,23-27
Jesús subió a la barca, y sus discípulos le acompañaron. De pronto se desató sobre el lago una tempestad tan fuerte que las olas cubrían la barca. Pero Jesús se había dormido. Sus discípulos fueron a despertarle, diciendo: “¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!”. Él les contestó: “¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca es vuestra fe!”. Dicho esto se levantó, dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente en calma. Ellos, asombrados, se preguntaban: “¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?”.
COMENTARIO AL EVANGELIO POR MONS. CARLOS OSORO
La calidad de nuestra fe
A veces la vida nos golpea y los problemas nos abruman hasta el punto de sentir que nos ahogamos y no podemos subsistir. Es entonces cuando la oración, el “lenguaje de la esperanza” (Benedicto XVI), brota de lo más profundo del corazón y grita sin tapujos nuestra necesidad de salvación, que sólo puede venir de Dios. Sólo Él es capaz de calmar la tempestad y darnos la paz (shalom) que el mundo no puede dar, y así, reconciliarnos con Él, con los demás, con nosotros mismos y con toda la creación. Pidamos: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz” (san Francisco).
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