Tuesday, December 29, 2020

María, madre de Dios

Paz a los hombres de buena voluntad

Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad. No dijeron los ángeles: «Paz a los hombres excelentes, perfectos, sin arruga ni sombra». Dijeron: A los hombres de buena voluntad. Y una voluntad es buena cuando es sincera, plena, esforzada; cuando es de tercer binario en términos de san Ignacio. Tengamos esta buena voluntad en nuestra vida espiritual y la paz del Señor será el gozo de nuestras almas y el calor de nuestro corazón…

Tengamos también paz con todos nuestros semejantes, amigos y enemigos, rectos y errados; en todos podemos ver el rostro de Cristo, nuestro amado, radiante en unos, dolorido en otros, velado tal vez en algunos por las tinieblas del pecado o del error. Y paz con nosotras mismas: paz en nuestras obligaciones, la paz gozosa del que todo lo da por amor al Amor verdadero de nuestra alma, que ilumina nuestra vida; paz en la marcha hacia las alturas de la santidad, esa paz hecha de humildad y de perfecta y amorosa confianza en nuestro Cristo, nacido niñito desvalido en pobre pesebre, sometido a todas las miserias de un crecimiento físico. ¡¡¡¡¡Paz, paz, paz, paz!!!!!

Venerable María Félix Torres

Carta a la Comunidad de Tamare, 16 de diciembre de 1960.

Religiosa española, Fundadora de la Compañía del Salvador 
y de los Colegios Mater Salvatoris (1907-2001).


Friday, June 5, 2020

El mismo David lo llama Señor


En la traducción griega de los libros del Antiguo Testa­mento, el nombre inefable con el cual Dios se ha revelado a Moisés, YHWH, es sustituido por el de Kyrios («Señor»). Desde entonces, Señor ha sido siempre el nombre habitual para designar la divinidad del Dios de Israel. El Nuevo Testamento utiliza este sentido fuerte del título «Señor», tanto cuando se refiere al Padre, como también –y esta es la novedad– cuando se refiere a Jesús, reconocido así como Dios. Jesús mismo se atribuye, veladamente, este título cuando discute con los fariseos sobre el sentido del salmo 110; pero también de una manera explícita cuando se dirige a los apóstoles. A lo largo de su vida pública, sus actos de dominio sobre la naturaleza, sobre las enfermedades, sobre los demonios, sobre la muerte y sobre el pecado demuestran su soberanía divina.

Muy a menudo, en los Evangelios, algunas personas se dirigen a Jesús llamándole «Señor». Este título hace patente el respeto y la confianza de los que se acercaban a Jesús y esperaban de él ayuda y curación. Bajo la moción del Espíritu Santo, este título expresa el reconocimiento del misterio divino de Jesús. En el encuentro con Jesús resucitado, es adoración: ¡Señor mío y Dios mío! Es entonces cuando adquiere una connotación de amor y de afecto que será característico de la tradición cristiana: ¡Es el Señor!

Catecismo de la Iglesia Católica

§ 446-451.

Thursday, June 4, 2020

Amor a los hombres, amor de Dios


Hijo mío, esfuérzate con toda tu alma en adquirir el amor a los hombres, en el cual y a través del cual te elevarás hasta el amor de Dios, que es el fin de todos los fines. Vanos son todos los trabajos que no se hacen en caridad. Todas las buenas obras y todos los trabajos conducen al hombre hasta la puerta del palacio real, pero el amor es el que nos hace permanecer en él y nos hace descansar en el seno de Cristo.

Hijo mío, que tu amor no esté dividido interesadamente, sino que sea desinteresado, derramado por todas partes, a la vista de Dios. Cristo te dará el conocimiento necesario para comprender el misterio de esta palabra. Ama a todos los hombres como a ti mismo; más aún, ama a tu hermano más que a ti mismo; no busques solo lo que te conviene a ti, sino lo que es útil a tu hermano. Menospréciate a ti mismo por amor a tu hermano, a fin de que Cristo sea misericordioso y haga de ti un coheredero de su amor. Cuida bien de no descuidar esto, porque Dios nos ha amado primero y entregó su Hijo a la muerte por todos. El que camina por este sendero del amor, gracias a su trabajo, llegará pronto a la mansión que es el fin de sus esfuerzos. No pienses, pues, que el hombre puede alcanzar el amor de Dios, que se nos ha dado gratuitamente, antes de amar a sus hermanos en humanidad.

Youssef Bousnaya

Sunday, May 31, 2020

Oración para obtener los 7 dones del Esp Santo

Oración para obtener 
los siete dones del Espíritu Santo

Rogamos al clementísimo Padre por medio de ti, 
su Unigénito, hecho hombre por nuestro amor, 
crucificado y glorificado, 
que de sus tesoros envíe sobre nosotros 
el Espíritu de la gracia septiforme. 
El espíritu de Sabiduría para que gustemos 
el fruto del árbol de la vida que eres tú 
y los sabores que recrean la vida. 
El don del Entendimiento con que sean esclarecidos 
los ojos de nuestra mente. 
El don del Consejo para caminar, 
siguiendo tus pisadas, por las sendas de la rectitud. 
El don de la Fortaleza para triunfar de la violencia 
de los enemigos que nos combaten. 
El don de la Ciencia para que, 
alumbrados con los fulgores de la sacra doctrina, 
hagamos juicio recto del bien y del mal. 
El don de la Piedad para vestirnos 
de las entrañas de misericordia.
El don de Temor con que, 
apartándonos de todo lo malo, 
dulcemente reposemos en tu eterna Majestad. 

Amén.

San Buenaventura

Saturday, May 30, 2020

Dos apóstoles, dos vidas, una iglsia

Dos apóstoles, dos vidas, una Iglesia

La Iglesia sabe de dos vidas; de ellas, una se desenvuelve en la fe; la otra, en la visión. Una, durante el tiempo de nuestra peregrinación; la otra, en las moradas eternas. Una, en medio de la fatiga; la otra, en el descanso. Una, en el camino; la otra, en la patria. Una, en el esfuerzo de la actividad; la otra, en el premio de la contemplación. La primera vida es simbolizada por el apóstol Pedro; la segunda, por el apóstol Juan.

Pedro y Juan fueron, cada uno, figura de cada una de estas dos vidas. Pero como ambos caminaron por la fe, en la vida presente, ambos habían de gozar para siempre de la visión, en la vida futura. Por esto, Pedro, el primero de los apóstoles, recibió las llaves del reino de los cielos, con el poder de atar y desatar los pecados, para que fuese el guía de todos los santos, unidos inseparablemente al cuerpo de Cristo, en medio de las tempestades de esta vida; y por esto, Juan, el evangelista, se reclinó sobre el pecho de Cristo, para significar el tranquilo puerto de aquella vida arcana. En efecto, no solo Pedro, sino toda la Iglesia, ata y desata los pecados. Ni fue solo Juan quien bebió en la fuente del pecho del Señor para enseñar con su predicación la doctrina acerca de la Palabra que existía en el principio, sino que el Señor en persona difundió por toda la tierra este mismo Evangelio para que todos bebiesen de él, cada uno según su capacidad.

San Agustín

Sermones sobre el evangelio de san Juan, n. 124: CCL 36, 685

Wednesday, May 13, 2020

Podar para dar más frutos


El viñador irá a su viña para podar los brotes. Si no lo hiciera y los dejara crecer en la viña, esta no daría sino un vino malo de agraces. Así tiene que obrar el hombre digno: tiene que podar en sí mismo todo lo que es desorden, desarraigar a fondo todas sus inclinaciones, tanto si se trata de alegrías como de sufrimientos, es decir, cortar las malas costumbres. Esto no destruye ni la cabeza, ni el brazo ni la pierna.

Pero cuidado con el cuchillo hasta que no sepas muy bien dónde y qué tienes que cortar. Si el viñador no supiera el arte de la poda, cortaría todo, tanto el brote bueno, que pronto dará su uva, como el brote malo, y estropearía así la viña. Hay alguna gente que obra así. No conocen el oficio de podar. Dejan los vicios, las malas inclinaciones en el fondo de la naturaleza, cortando y lastimando a la pobre naturaleza misma. La naturaleza en sí es buena y noble: ¿qué quieres cortar y podar en ella? Al tiempo de los frutos, es decir, en la vida divina, te quedaría solamente una naturaleza arruinada.

Beato Juan Taulero

Sunday, May 10, 2020

Lord, we will follow you

Yes, Lord, We Follow You
Let us march forward intrepidly to meet our Redeemer, Jesus, pursuing our onward course without swerving until we come to the assembly of the saints and are welcomed by the company of the just. It is to join our Christian forebears that we are journeying, to those who taught us our faith…. In the place where the Lord will be everyone’s light, the true light which enlightens every human person will shine upon all. In the house where we are going the Lord Jesus has prepared many resting places for his servants, so that where he is we also may be. This was his express desire. Listen to his own words: In my Father’s house there are many resting places. And: I will come again and take you to myself, so that where I am you also may be.
You may say, perhaps, that he was speaking only to his disciples, and it was to them alone that he promised there would be many resting places…. And what of that statement of his about people coming from all sides to take their seats in the Kingdom of God? Have we any grounds for doubting that God’s will is effective? With Christ, surely, to will a thing is to accomplish it. In short, the Lord has not only shown us the way we are to travel, he has also pointed out our destination. Where I am going you know, he says, and the way there is known to you. This destination is our Father’s house, and our way to it is Christ, as his own words assure us: I am the way, the truth, and the life…. Let us set out, then, upon this way, holding fast to the truth and following in the footsteps of life. Christ is the way that leads us, the truth that strengthens us, and the life that restores us to life in him.
To make sure that we really understand his will, our Lord prays a few minutes later: Father, it is my desire that those whom you have given me be with me where I am, so that they may see my glory. How graciously our Lord asks his Father here to grant what he himself had promised earlier! The promise came first and then the request, not the other way round. Conscious of his authority and knowing the gift was at his own disposal, he made the promise; then as if to exemplify his filial submission, he asked his Father to grant it….
Yes, Lord Jesus, we do follow you. But we can only come at your bidding. No one can make the ascent without you, for you are our way, our truth, our life, our strength, our faith, our reward. We belong to you; be the way that carries us onward, the truth that inspires us with courage, and the life that fills us with renewed vigor.
Saint Nilus of Sinai

María, madre de Dios

Paz a los hombres de buena voluntad Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad . No dijeron los ángeles: «Paz a los ...