Vosotros ya sabéis el camino
para ir adonde yo voy
para ir adonde yo voy
Yo soy el camino, la verdad y la vida. El camino es la humildad que conduce a la verdad. La humildad es la pena. La verdad es el fruto de la pena. Tú dirás: «¿Cómo puedo saber que habla de la humildad cuando simplemente dice: Yo soy el camino?» Él mismo te responde añadiendo: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Se presenta como ejemplo de humildad y de dulzura. Si tú lo imitas, no caminarás en tinieblas, sino que tendrás la luz de la vida. ¿Cuál es la luz de la vida sino la verdad? Ella ilumina a todo hombre que viene a este mundo; le muestra el camino verdadero.
Yo veo el camino de la humildad. Deseo su fruto: la verdad. Pero ¿qué hacer cuando la ruta parece demasiado difícil para llegar donde quiero llegar? Escuchad su respuesta: Yo soy el camino, es decir, el viático que sostiene el esfuerzo a lo largo del camino. A los que se descarrían y yerran el camino, les grita: Yo soy el camino; a los que suben por el camino, pero desfallecen: Yo soy la vida. Más aún: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las has dado a conocer a los sencillos.
San Bernardo
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