EVANGELIO DEL DÍA: 21 de Junio de 2019
San Luis Gonzaga
2Co 11,18.21b-30/Mt 6,19-23
En aquel tiempo dijo Jesús: “No acumuléis riquezas en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. Acumulad más bien vuestras riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye, ni las cosas se echan a perder, ni los ladrones entran a robar. Porque donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón. Los ojos son como la lámpara del cuerpo. Si tus ojos son buenos, todo tu cuerpo será luminoso; pero si tus ojos son malos, todo tu cuerpo será oscuridad. Y si la luz que hay en ti resulta ser oscuridad, ¡qué negra no será la propia oscuridad!”.
COMENTARIO AL EVANGELIO POR MONS. CARLOS OSORO
Riquezas en el cielo
La invitación que nos hace Jesús en el evangelio de hoy es la de rechazar el afán humano de poseer y asumir el querer divino. El hombre no es la vida, la ha recibido y tiene que alimentarla. Pero no lo hace bien si para ello se dedica a acumular bienes; atesorar es algo que está en contradicción con la petición: “Danos hoy nuestro pan de cada día”; por eso lo que se acumula es un hurto al Padre y a los hermanos; acumular nos hace perder la vida filial y fraterna. El querer divino nos pide “acumular más bien nuestras riquezas en el cielo”, pues sólo acumula tesoros eternos quien recibe dando gracias y usa compartiendo; de este modo, los bienes del mundo alimentan no sólo la vida material que perece, sino también la espiritual, porque son instrumentos para entrar en comunión con el Padre y con los hermanos.
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